Spoilers Sábado, 27 diciembre 2014

La 8va temporada de Doctor Who: ¿infravalorada o la peor de Moffat?

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Advertencia: no soy whovian. Había visto la serie esporádicamente a lo largo de varios años. Recuerdo que la estrenaron hace ya casi una década en People & Arts. El infantilismo y los horrendos efectos de la primera temporada casi me ahuyentan para siempre. Un par de episodios, Rose y, claro, Christopher Eccleston lograron que sobreviva hasta el final de la temporada. Pero no volví. Compré la segunda y tercera temporada pero se quedaron acumulando polvo para siempre. De vez en cuando encontraba un capítulo en la tele y veía pero allí nomás.

Hasta hace un año. Llegó Day of the Doctor y, súbitamente, descubrí que los dos amigos whovians que tenía en el 2007 se habían convertido en legión. Me decidí. Chapé este ranking de todos los capítulos del revamp y empecé en orden descendiente. Luego empecé a ver en orden a partir de la temporada 5 (y en orden del ranking en las anteriores). ¿Complicado? Un lío, pero cuadra con el Doctor, ¿no? No todo pasa en orden.

¿A qué viene toda esta larga introducción? A que Doctor Who no es para cualquiera. Necesita que des un paso más en el suspension of disbelief. Que enganches con determinados códigos. Que entiendas la diferencia entre la era Davis y la era Moffat. Que tengas, por lo menos, cierta noción de cómo demonios era la serie antes de su relanzamiento. Por supuesto, una vez que pasas todas esas barreras la recompensa es enorme. Pero hay que pasarlas.

En esta temporada había que pasar una barrera más: el duodécimo Doctor. Quizás sólo Peter Capaldi podría haber salido indemne del reto que era encarnar un doctor muy lejano al casi candoroso Matt Smith, el vital David Tennant e incluso el mismo Eccleston y su obsesiva everybody lives. Este doctor con las justas puede reconocer a un humano de otro. Todas sus anteriores encarnaciones han sido, en mayor o menor medida, mentirosos y manipuladores pero sentían una gran empatía, especialmente, por la raza humana (¿quizás por la culpa de la destrucción de Gallyfrey?). El duodécimo en cambio, parece libre de toda culpa (Gallyfrey está a salvo ahora, después de todo). Es capaz de tomar toda clase de decisiones implacables sin dedicarle medio segundo a las consecuencias en el resto. No es un tipo simpático. Solo Capaldi logra evitar que lo detestes.

Imagino que la idea de esta temporada era que todos empaticemos con Clara, que ella sea el personaje con el que nos identificamos ante el desconcierto de este doctor más bien frío y calculador. Pero Clara –habiendo culminado su misión de impossible girl en la temporada anterior– no encontró su rumbo durante buena parte de la temporada. Solo cuando Danny Pink apareció, el personaje de Clara empezó a tomar forma. Mientras más avanzaba la relación entre ambos, mejor se ponía todo.

Por eso tenía que morir.

Esta ha sido una temporada polémica. “La peor de Moffat” han dicho. No sé. Quizás. Pero eso sí: también la más arriesgada. Era como si con Matt Smith hubiera utilizado todas las ideas dementes que tenía para Doctor Who y, ahora, hubiera optado por un tipo de serie más “clásica“: un señor mayor, frío, racional, manipulador, sin ningún tipo de interés romántico en su companion. Como leí ya no recuerdo donde: una versión post-punk del Tercer Doctor (sea lo que sea que eso signifique).

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Parece contradictorio pero es cierto: ir por algo clásico (es decir, episodios casi independientes entre sí, sin grandes arcos narrativos como en toda la etapa del Undécimo) fue arriesgado. Pero funcionó en picos tan elevados como Kill the Moon, Mummy on Orient Express o Flatline. También se estrelló contra su propia ambición en Listen (en serio, ¿quién estaba debajo de la sábana?). Y nos dio un montón de otros episodios bastante eficientes pero que no trajeron nada realmente nuevo. Ah, por supuesto: trajo de vuelto a The Master en un episodio doble en el que, al final, el Brigadier salva el día post-mortem (imposible más referentes clásicos).

Y aquí es cuando volvemos a Danny Pink. Su muerte era la excusa perfecta para cerrar la saga de Clara. Solo por él su personaje había crecido y, con su muerte, se completaba su crecimiento. Ya no necesitaría del Doctor, ni de nadie, para justificar su propia existencia. Incluso el (genial) especial de Navidad que se emitió hace unos días hubiera funcionado como epílogo perfecto. Ese encuentro entre el Doctor y una Clara anciana era el closure que se necesitaba.

Pero no. Todo era un sueño. Clara ha vuelto. ¿Cuánto ha cambiado el Doctor de Capaldi? ¿Qué piensa hacer Moffat en esta novena temporada? ¿Qué nos tiene que ofrecer de nuevo? Ya llevó el concepto del Doctor a sus límites con Matt Smith. Y con Capaldi probó con una versión actualizada de la serie clásica. ¿Piensa seguir por allí? ¿Hay una tercera vía? ¿Qué tan buena idea es haber eliminado el límite de las 12 vidas? Que respondan los verdaderos whovians.

 

PIQUEÍTOS

  • Esta temporada me recuerda bastante a la primera (creo que me estoy robando el comentario de algún amigo por ahí). Es cierto. Es como que estuvieran empezando de nuevo. En cierta forma, sí, están empezando de nuevo
  • Que levante la mano el que quería que Osgood (la fangirl que trabajaba en UNIT y que muere a manos de la Mistress) sea la siguiente companion.    o/
  • “There’s a horror movie called ALIEN? That’s really offensive! No wonder everyone keeps invading you.”
  • ¿Cuál es su temporada favorita? Creo que la cinco o la seis, para mí. 
  • Me encantan todas las iteraciones de los Cybermen, pero “cybermen from cyberspace” tiene que ser la más ingeniosa.
  • Ya pues, en serio, ¿quién estaba debajo de la sábana en Listen? No jodas, Moffat.