noticias , Spoilers Miércoles, 23 julio 2014

ORANGE IS THE NEW BLACK: Te hablo desde la prisión (sin spoilers)

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada

 

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(Esta vez no hay spoilers. Lee con confianza. :D )

No me llamó la atención cuando la anunciaron. A pesar de que medio mundo en mi timeline alababa a Orange is The New Black,  el storyline “Rubia pituca encerrada en cárcel de mujeres” me sonaba más a, ejem, novelón de diario de cincuenta céntimos que a otra cosa, y evocaba a dramas, drogadicción, violencia y relaciones tormentosas. Nada nuevo.

Sin embargo, me dispuse a ver la serie y, efectivamente, contenía dramas, drogadicción, violencia y relaciones tormentosas.

Pero me encantó. Y me tragué mis palabras.

Orange is the new black, producto estrella de Netflix, ha obtenido 12 nominaciones a los premios Emmy de este año en las categorías de mejor comedia, guion, actuación principal, dirección (a cargo de la gran Jodie Foster, engreída de Netflix), actuaciones de reparto e invitadas.

  • Fecha de estreno: 11 de julio de 2013
  • Temporadas: 2
  • Plataforma: Netflix
  • Reseña: Piper Chapman es una neoyorquina clasemediera de treinta y tantos. Es la chica que come comida orgánica y tiene un novio buenísimo. Mimada por la vida, amable, políticamente correcta. Pero los problemas en el paraíso empiezan por culpa de un delito cometido en su loca juventud. Las investigaciones a un cártel de drogas señalan a Piper como cómplice de haber transportado dinero sucio diez años atrás, cuando estaba locamente enamorada de Alex Vause, una guapísima narcotraficante interpretada por Laura Prepon. Esto le acarreará una condena de quince meses en el área de seguridad mínima de la prisión de Licthfield. Y es aquí donde empieza la historia.

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La serie se basa en el libro autobiográfico de Piper Kerman, que fue adaptado por Jenji Kohan para Netflix. Kohan ya había creado antes Weeds, cuya trama tenía de protagonista a un ama de casa que se dedica a vender marihuana para sacar adelante a su familia. De este modo, OITNB arrancaba con una mano experta en historias protagonizadas por mujeres que se fortalecían al enfrentarse con la ley.

Hasta acá, sinceramente, la historia me parecía más digna de un filme televisivo que de una serie de éxito. Después de todo, ¿cómo podías escapar a los tópicos del drama carcelario? Luego de la intensa OZ, de HBO, cualquier serie sobre el tema tenía la valla muy alta.

Pagando una larga pena, la máxima del juzgado

Básicamente hay dos tipos de personajes que amamos en las ficciones televisivas. El primero es del tipo héroe, el personaje que emula los más altos valores y es capaz de salvar el mundo o inmolarse por él (Superman, por ejemplo). El segundo es el antihéroe, el personaje que sigue sus propios valores y es capaz de contradecir los de su entorno en pos de su objetivo (aquí entran Gregory House o Dexter, para ilustrar).

Pero digamos que Piper Chapman dista bastante de ser el modelo favorito de antihéroe que pone en su lugar a la gente antipática, que suelta frases lapidarias y hace de las suyas salvando la situación por los pelos. No, si hay algo en lo que la rubita se especializa es en meter la pata hasta el fondo. De hecho, esa es la premisa de la serie. Dentro de su acomodada vida nada podía fallar. Piper estaba destinada a casarse con su novio (un gran papel de Jason Biggs) y convertir su casa en modelo de las revistas de decoración. Pero haber perdido la cabeza en su juventud por una mujer manipuladora y seductora, con bastante más experiencia de vida, fue lo que decidió su destino. Y Piper va a parar a la boca del lobo: la cárcel, el universo de la marginalidad en el país de la libertad y el sueño americano.

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Ese, precisamente, es uno de los encantos de la serie.

Chapman la embarra desde el primer capítulo y gana sus primeras enemistades. Lo que en otras situaciones sería el catalizador del drama, en esta oportunidad también es el desencadenamiento de la comedia. Nos morimos de risa porque las cosas le salen mal a la chica. Y lo hacemos sin culpas. Aquí es donde empieza la incorrección política de OITNB. Kohan nos ha tendido una trampa. ¿Nos reiríamos tanto si en vez de una chica de clase media fuera una afroamericana encerrada por robar televisores? ¿Nos daría un poquito de culpa si se tratase de una latina condenada por asesinar a su marido maltratador?

Se burlan cuatro paredes, rutina puerta cerrada

La serie no da tregua a la corrección política. Apelando al mejor sarcasmo muestra los roces aún existentes y evidentes entre grupos raciales de Estados Unidos. Ese Estados Unidos que pretende mirar hacia afuera y establecer su modelo de igualdad y democracia. Desde la primera temporada vemos que la división carcelaria es racial, y que cada grupo espera que un miembro de su raza se adhiera automáticamente a él. Incluso una de las mejores escenas de la primera temporada es la ‘campaña’ por las elecciones internas, donde todos los colectivos en pugna hacen chistes racistas sobre los otros grupos que, si no fuera una serie de ficción, sonarían ofensivos hasta en un show de Chris Rock.

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El humor es el factor fundamental por el cual OITNB se sale del tópico de cárcel de mujeres. Hay dramas, drogadicción, violencia, relaciones tormentosas, sí… Pero todo esto sazonado con el humor más absurdo y hasta negro que se pueda imaginar, tanto en los diálogos como en las acciones. Algunos de los capítulos que mejor ejecutan este recurso son el del concurso de empleos y aquel otro donde la aparición de una gallina en el patio de la prisión desata la obsesión de todas por atraparla, lo que genera una situación muy descabellada.

Compañeras de prisión, gente de todas las clases

¿Qué tan realista es OITNB? Mas aún, ¿es un problema para los espectadores el realismo? Toda ficción tiene el deber de ser no realista sino verosímil, y si la trama y los personajes de OITNB conectan es porque están bien planteados. Que sea ‘dramedia’ le permite a la serie tomarse algunas licencias, como mezclar la crudeza pura con el humor, pero sin dejar de lado la crítica al sistema carcelario, donde campea la corrupción y el abuso, y los internos son solo cifras de estadística para la burocracia.

Antes he mencionado en este blog la Ley de Bechdel, por la cual se determina la presencia protagónica de las mujeres en las ficciones de cine y televisión. OITNB aprovecha el espacio de la cárcel de mujeres no solo para presentar toda una gama de personajes femeninos de distintas clases y contextos con sus respectivas historias, sino para potenciar la interacción entre todas ellas con un excelente manejo de guion. De hecho, no parece casual que tengamos ganas de sacudir a Piper por ser tan pero tan taba. Su personalidad contrasta muy bien con la variedad de personajes de la prisión. Todas ellas son antiheroínas por excelencia.

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Red es la líder de la prisión en cuanto Piper llega, y la primera en castigarla por una metida de pata, pero, a la vez, funge de figura maternal para las reclusas. Nicky Nichols es la segura y feroz casanova, que sin embargo debe enfrentar sus adicciones. Sophia Burset es una mujer transexual que lleva el peso de haber quebrado la unidad de su familia y a la vez tiene que lidiar con su tratamiento hormonal en prisión. Taystee es la carismática delincuente juvenil que conserva su personalidad pura pese al entorno. Pennsatucky es la fanática desquiciada, pero en el fondo hiperinsegura y manipulable. Crazy Eyes es la loca adorable, la chica inadaptada presa de su propia mente… Y etcétera. ¿Cómo pueden lograr Jenji Kohan y su equipo tantos personajes femeninos y memorables a la vez?

Paro de contar a las presas, porque las autoridades de Litchfield son otro mundo igualmente rico: desde el neurótico y lesbofóbico consejero Sam Healy, hasta la arribista funcionaria Figueroa, pasando por el depravado guardia “Pornstache” Méndez,  dan vida a las tensiones y los problemas del sistema penitenciario. Imposible nombrarlos a todos.

En el mundo en el que yo vivo siempre hay cuatro esquinas

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Toda historia de prisión va a tener en primer plano a mujeres lesbianas y bisexuales. Después de la edulcorada The L Word, la televisión necesitaba un producto más realista y complejo sobre el tema. OITNB no solo tiene más de una protagonista lesbiana; fue incluso más allá y nos presenta a una mujer transexual, Sophia Burset, interpretada por Laverne Cox, quien históricamente es la primera actriz trans en ser nominada a un premio Emmy. A esto, se suman las tensiones raciales, los casos de corrupción y la manipulación política.

Laverne Cox

Pero aparte del tema, la calidad de la serie revela a un equipo profesional de guionistas. Usualmente en la ficción televisiva siempre hay diferencias entre personajes principales y secundarios. Sin embargo, OITNB rompe este paradigma otorgándoles el primer plano a casi todos los personajes. De hecho, en cada episodio se cuenta mediante flashbacks la historia de cada reclusa y las razones que la llevaron a la cárcel. Es difícil resistirse a ver un capítulo más y seguir conociendo el universo que es Litchfield, ya que descubriremos cómo cada personaje va enriqueciéndose y evolucionando con la estancia en prisión.

Para regocijo de sus espectadores, OITNB lleva dos temporadas y, si la primera nos cautivó, creo que ha mejorado muchísimo en la segunda. Recomiendo a quien no se haya enganchado en la primera temporada que le dé una oportunidad a la serie viendo los capítulos de la temporada 2. Esta última gana mucho en personajes y se vuelve una historia coral. Ningún papel tiene pierde. Hasta las reclusas más fieras tuvieron su momento de vulnerabilidad.

Creo que en esta segunda etapa la serie ha adquirido más profundidad y realmente espero que siga así. Esta fue la temporada de las grandes luchas de poder, infaltables en un espacio hostil. Estuve más de un capítulo al borde de la silla gracias a la aparición de la malvada Vee. Gran mano de los guionistas y la dirección. (¿Ya mencioné que tiene capítulos dirigidos por Jodie Foster?) Incluso el personaje más despreciable termina siendo simpático para los televidentes. ¡Levante la mano quien sea fan de Pennsatucky!

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Alaben a nuestro Señor, uterinos

Debieron nominar a esta actriz al Emmy, pero se entiende la arbitrariedad al tener tantas nominaciones a actrices de la serie, incluyendo a la propia Taylor Schilling en papel principal. Sin embargo, creo que el personaje de Piper aún tiene mucho camino por recorrer para merecer el liderazgo dramático de la serie.

El solo hecho de que OITNB haya conseguido 12 nominaciones al Emmy determinan que Netflix está a la altura de gigantes como HBO o BBC, y que se consolida una nueva era de formatos de televisión. Ya lo ha demostrado con House of Cards. Mientras tanto, los fans de Orange estaremos a la espera de la tercera temporada y de que el 25 de agosto se haga justicia a la calidad de la historia. Me la juego a que se llevará el Emmy a mejor comedia.

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada